El Barrio ATE I "Germán Abdala" de la Asociación Trabajadores del
Estado, ayer fue entregado a sus beneficiarios; pese a que se había
informado desde la Municipalidad que el acto se posterga para el 29 de
agosto. (Nota publicada en el sitio Web del diario "Diario el Argentino" Gualeguaychú el 23 de agosto de 2008.)
De todos modos, la de ayer fue una entrega simbólica a cada uno de sus
propietarios, que consistió en la posesión del bien inmueble y los actos
formales serán el 29 de agosto con motivo de la visita de la Presidenta
de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner a Gualeguaychú.
El barrio ayer fue entregado a sus beneficiarios, luego de que por la
mañana el intendente Juan José Bahillo, iniciara una gestión ante la
regional del IAPV para no demorar más la posesión de las viviendas.
Las viviendas son de dos ambientes y con un terreno amplio de 10 por 25
metros el más pequeño. "Si bien a algunas casas les faltan pequeños
detalles de terminación, todas se encuentran habitables y ninguno de
nosotros quiso esperar una semana más para ingresar a nuestro futuro
hogar", señaló ayer un trabajador que ansioso esperaba la entrega de la
llave, lo que finalmente ocurrió pasadas las 17.
El barrio cuenta con todas las instalaciones de servicios, incluso
cuando el tendido del gas natural llegue a la zona, los propietarios
solamente deberán incorporar el medidor correspondiente. "Si se tiene en
cuenta que somos 64 familias y que como mínimo cada una de ellas tiene
tres integrantes, estamos hablando de un barrio de más de 180
habitantes. Por eso también vamos a agilizar las gestiones para que
cuanto antes podamos contar con una línea de colectivo urbana", señaló
otro flamante propietario.
La entrega de las viviendas se hizo sobre la calle José Lambarri y el
viernes, con la llegada de la presidenta se realizarán los formales
cortes de cintas y la inauguración institucional.
Ayer, cada familia ingresó por primera vez a su vivienda propia. Un hito
en la historia de cada familia. Porque el haber llegado al techo propio
no es poco esfuerzo. Ya se acabaron los calvarios de los alquileres, las
garantías, la renovación de contratos; para otros el de vivir gracias a
que un familiar comparte su vivienda. Ahora, todos tienen un techo para
darle alas y raíces a sus hijos.